La ilusión viaja en tranvía… azul

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Cuando mis genes de Homo Turisticus rozan a sus compañeros de Homo Ferroviarius, no lo puedo remediar y me entran unas irresistibles ganas de salir de viaje a “pisar raíl”…

Mis ancestros tranviarios dominan desde el más allá mi voluntad y hacen que encamine mis pasos hacia aquellos vehículos que en otros tiempos recorrían nuestras calles y avenidas; hoy felizmente recuperados en muchas de nuestras ciudades, aunque bautizados como “metros ligeros” o eufemismos similares, que producen sustanciosos réditos en las sucesivas elecciones municipales de esta piel de toro. Parece ser que la palabra “tranvía” arrastra connotaciones bien franquistas o bien de país atrasado, de aquellas épocas cuando en España no teníamos monovolúmenes, ni barbacoas de obra, ni “esmarfons” y, sin embargo, también éramos felices… (quién sabe si más que ahora, dada la coyuntura socio-económica-política-mental que nos ha tocado vivir).

TRAMVIA BLAU (Tranvía Azul)

 

tranvia_azul_barcelona_unlugarporverBueno, al grano. Teníamos “mono” de auténtico tranvía, de esos con los bancos de madera, campanita y revisor, y, como Lisboa nos pillaba a trasmano, decidimos conocer el famoso y ya centenario Tramvia Blau, una joya viviente que muchos turistas, nacionales y extranjeros, desconocen que existe en Barcelona. Este tranvía azulón empieza a consumir voltios allá por 1901 y podemos considerarlo un auténtico superviviente de la gran “masacre” tranviaria que se consumó en nuestro país durante los años 60 y 70 del pasado siglo, cuando, como buen país “nuevo rico”, decidimos que lo “guay” y moderno era todo lo que tenía tubo de escape, arramblando con todas las redes tranviarias existentes en la mayoría de capitales de provincia. Justo lo contrario de lo que hicieron la inmensa mayoría de países europeos (hasta los “desgraciaítos” como Portugal), que las han mantenido en servicio ininterrumpidamente hasta ahora. En fin, aquí lo que mola es gastar dinero para destruir y, luego, gastar mucho más para reconstruir. Ya sabemos que Spain is different, ¿no? Aunque en aquellos años los conceptos de ecología y desarrollo sostenible todavía no se le habían empezado a plantear al españolito medio, parecía lógico pensar que la idea de “un español, un coche” no se soportaría con el paso del tiempo, como así ha sido. Lo del transporte público era de pobres, ahora que ya podíamos tener nuestro propio coche… Igual que todavía hay gente que piensa que lo de usar la bici en ciudad es “de rojos” o “de hippies“. Y en fin, así nos va…

recorrido_travia_azul_barcelonaCentrándonos en el barcelonés Tramvia Blau, diremos que fue construído con la finalidad de enlazar la estación de Avenida Tibidabo (perteneciente a un “metro regional” explotado por Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya) con la del funicular que sube al Parque de Atracciones del mismo nombre. El promotor del monte Tibidabo como lugar de esparcimiento para los barceloneses fue el Doctor Andreu, el mismo de las pastillas para la tos que llevan su nombre (actualmente comercializadas por Bayer). Andreu concibió todo un desarrollo urbanístico en la montaña (sin quemarla como se hace ahora) que incluía residencias particulares “de alto standing” y un parque de atracciones al que se accedería mediante la combinación de tranvía y funicular. Todavía sorprende el nivel de las construcciones que se divisan desde el tranvía: palacetes y chalets modernistas de la burguesía catalana, muchos de ellos convertidos hoy en clínicas particulares, bufetes de abogados y despachos de prestigiosos profesionales liberales. Así debió de ser en tiempos el madrileño Paseo de La Castellana, por el que hoy ya ni se pasea. Una pena. barcelona_blog_viajes_unlugarporver

El recorrido total del tranvía es de 1.276 metros que, salvando un desnivel de 100 metros, nos lleva hasta la Plaza del Dr. Andreu, donde, como decíamos, se puede tomar el funicular que accede al Parque del Tibidabo que, además de por sus atracciones, destaca por su situación privilegida como mirador de Barcelona. Además, es el parque de atracciones operativo más veterano de España, el tercero más antiguo de Europa y uno de los más viejos del mundo. Si no queremos subir hasta la cima en el funicular, en la misma plaza donde finaliza su trayecto el tranvía podemos deleitarnos también con excepcionales vistas en algunos de los bares y cafeterías allí existentes.barcelona_unlugarporver_placa_100_años_tranvia_azul

Los tranvías utilizados tranvia_azul_interior_blog_viajes_unlugarporveractualmente en la línea son vehículos originales convenientemente restaurados, aunque en cumplimiento de las normativas vigentes de seguridad impuestas por la Generalitat de Catalunya, se han incorporado algunos elementos modernos, como faros antiniebla y limpiaparabrisas, como requisito fundamental para su supervivencia y evitar así su clausura. Una pequeña concesión que, aunque rompa el rigor histórico, ha de hacerse en favor de la seguridad del tráfico y de los viajeros. Con relación a la velocidad máxima del tranvía, según nos comentó el revisor cuando hicimos nuestra visita, es de 13 Km/h en trayecto de subida y 9,5 Km/h en trayecto de bajada.

La experiencia de montar en uno de estos “cacharros” nos remite a décadas pasadas, donde el ritmo de vida era totalmente distinto; cuando la prisa, los nervios y la mala educación no habían tomado todavía el control de nuestras vidas. La gente se saludaba al subir al tranvía (ese gesto masculino de levantarse levemente el sombrero…), se conversaba con el compañero de asiento; quizás también como manera de distraerse y dejar de pensar en los dichosos listones de madera que, lenta y calladamente, se empeñaban en deformar tuespalda, muslos y posaderas… No está mal un viajecito de estos de vez en cuando, a modo de cura de humildad para todos los que hemos crecido en la época de la ergonomía y el aire acondicionado, entre otras muchas comodidades. Así aprenderemos a valorar más lo que tenemos ahora y, también, reconocer a las generaciones que nos precedieron los esfuerzos y penurias sufridos para llegar a la acomodada sociedad actual.

El Tranvía Azul era explotado por la Sociedad Anónima Tibidabo, que en 1979 atraviesa dificultades económicas y opta por tomar la decisión de ceder al ayuntamiento la línea del tranvía, instalaciones, terrenos y empleados, para así garantizar su continuidad, con la condición de que lo mantuvieran siempre en servicio. Poco después, en Enero de 1981 la línea entra a formar parte de Transportes Municipales de Barcelona (TMB), quien lo gestiona actualmente con circulaciones todos los días en los meses de verano, Navidad y Semana Santa, mientras que en el resto del año lo hace solo los sábados, domingos y festivos. Los precios del billete no son nada “populares”,  aunque hemos de entender que por su carácter histórico y turístico no esté incluído en las tarifas habituales de Metro y autobús convencional.

panoramica_tranvia_barcelonaEn fin, que, si vais a Barcelona, no perdáis la ocasión de montar en esa máquina del tiempo llamada Tramvia Blau y regresaréis al futuro. A un futuro en el que las ciudades serán del peatón, la gente se moverá sin prisas y todos los medios de transporte urbano serán ecológicos y sostenibles. Soñar es gratis, ¿no? Bueno, casi, en este caso os costará 5,50 € (con billete de ida y vuelta, algo menos).

Javier Martin

CC BY-NC-SA 4.0 Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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